#ELRA11Y: Entrevista con Ignacio Lirio

Mi nombre es Ignacio Lirio y desde hace muchos años me dedico a la consultoría y a la formación en el ámbito de las TIC. Ayudo a empresas y organizaciones en su Transformación Digital. Dentro de todo este ámbito, pongo especial atención de las publicaciones digitales, algo que puede ir desde la gestión de la denominada “oficina sin papeles” hasta la maquetación y edición de e-books. En este sentido, me especialicé en la accesibilidad de documentos PDF, pero también en el de las páginas web, sobre todo aquellas elaboradas con gestores de contenidos (CMS) que son la gran mayoría de ellas.

ELR: ¿Podrías compartir tu trayectoria profesional y qué te atrajo inicialmente al campo de la accesibilidad digital?

Ignacio: Me dedico a la formación en tecnología digital desde hace más de veinte años, empezando por la época de los arcaicos CD-ROM multimedia, pasando por la web y finalmente a la documentación digital en general.

ELR:¿Cómo impulsas e implementas prácticas de diseño inclusivo en tu trabajo diario?

Ignacio:Toda la documentación que comparto en mis cursos es accesible en el sentido amplio de la palabra. En las TIC abundan los recursos crípticos, difíciles de manejar. Colaborar en que el conocimiento fluya es algo fundamental.

ELR: ¿Qué motiva tu defensa y cuál es tu visión a largo plazo para el futuro de la inclusión digital?

Ignacio: Las leyes y normativas al respecto marcan un rumbo que luego cuesta verlo implementado en el día a día, a menudo porque las empresas y organizaciones lo ven como un gasto más que como una inversión. Con la caída a plomo de los costes en los desarrollos digitales debidos a la IA, es posible que veamos como esa barrera se derrumba y absolutamente toda la documentación digital cumpla con esos requerimientos sin que ello suponga un coste apreciable para las empresas.

ELR: Con la entrada en vigor de las normas WCAG 2.1/2.2 en junio de 2025, ¿qué cambios prevés tanto para los usuarios finales como para las organizaciones y sus partes interesadas?

Ignacio: He detectado un incremento en el interés por parte de empresas y organizaciones, sobre todo en el sector público, por ponerse las pilas y empezar a cumplir en serio con las regulaciones y estándares. Quizá el área de las PYMEs y las corporaciones públicas más pequeñas (ayuntamientos) sean las que todavía van algo más rezagadas al respecto.

ELR: Reflexionando sobre el primer año de aplicación de estas normas, ¿qué impacto cuantificable han tenido en la experiencia de usuario y en el cumplimiento normativo de las organizaciones?

Ignacio: Quizá sea todavía temprano para hacer una evaluación en retrospectiva. Aunque parezca mentira, todavía existen sitios web corporativos elaborados con herramientas que a día de hoy se considerarían obsoletas; pero como el tráfico web orgánico a día de hoy se considera algo marginal (por diversos motivos) las empresas no sienten una necesidad imperiosa de actualizar la web a los nuevos estándares, no es, digamos, un tema estratégico en general. Supongo que dependerá de la severidad con la que la Administración Pública encargada de velar por el cumplimiento de los estándares la que marcará un poco el ritmo de la adaptación

ELR: En el ámbito de la publicación digital, ¿qué formatos de libro electrónico ofrecen el mejor soporte para las funciones de accesibilidad y cuáles son los requisitos técnicos esenciales para que un e-book cumpla con la normativa?

Ignacio: La gran mayoría de los libros electrónicos están en formato EPUB (ya sea EPUB2 o EPUB3). Sobre todo en EPUB3 el etiquetado de los contenidos es muy amplio y exhaustivo, lo cual hace que potencialmente esos libros sean muy accesibles. Pero claro, también dependerá, como siempre, de la predisposición de los fabricantes de e-readers (tanto software como hardware) que son quienes tienen la última palabra. Ellos deciden qué utilidades implementar y cuáles no, y desde hace años el mercado en general del libro electrónico no se ha caracterizado precisamente por su ánimo de innovar con decisión.

ELR: ¿Cuáles son los obstáculos técnicos o arquitectónicos más importantes a los que se enfrentan los equipos a la hora de adaptar productos digitales complejos a las normas WCAG 2?

Ignacio: Pues los mismos obstáculos que puede uno encontrar a la hora de afrontar cualquier adaptación tecnológica: formatos heredados obsoletos, falta de integridad en los contenidos, etc. Creo que el diseño de flujos de trabajo altamente automatizados (cómo no, con la ayuda de la IA) podrían desbloquear esos obstáculos y convertirlos en una rutina llevadera.

ELR: Más allá de las barreras técnicas, ¿qué retos sistémicos o culturales dentro de las organizaciones suelen impedir la adopción de un diseño que dé prioridad a la accesibilidad?

Ignacio: Cada organización tiene su mentalidad, sus principios, su forma de trabajar. Y claro está, su sensibilidad. Esperar que todas las organizaciones le den a la Accesibilidad la importancia que se merece solo porque así lo dicte su “cultura de empresa” creo que sería algo ingenuo. Yo creo más en que los departamentos de compliance (de haberlos) integren también estas exigencias como parte de una rutina y un flujo de trabajo estándar del cual tengan que preocuparse lo justo. Y que en el futuro lo raro sea encontrar organizaciones que no lo incluyan. Se verá como algo antiguo y sin sentido. Pero todo esto es una conjetura, claro.

ELR: ¿Cómo ayuda concretamente tu organización a los clientes a cumplir los requisitos de accesibilidad y a alcanzar objetivos sostenibles en este ámbito?

Ignacio: Yo trabajo bastante con organizaciones relacionadas con la Administración Pública, que son las que deben “ser un ejemplo de buenas prácticas” en este asunto. Lo hago a través de asesorías y cursos de formación especializados a todos los niveles. También asesoro a pequeñas empresas editoriales que a menudo son las encargadas de hacer todo esto porque actúan como proveedoras de esas mismas administraciones.

ELR: Garantizar una interacción fluida entre la estructura del código y las tecnologías de asistencia puede ser complejo. ¿Cómo se mantiene la integridad del árbol de accesibilidad en HTML, XML y CSS? ¿Exigen estas directrices en constante evolución la aparición de nuevos perfiles profesionales especializados?

Ignacio: En teoría sí lo exigen. Lo que sucede es que en según qué países no se considera que estos perfiles tengan que concretarse en una figura específica dentro del personal, y por eso se suele recurrir a un outsourcing bastante intenso. Entonces es posible que lo lógico es que surjan empresas especializadas en Accesibilidad, o proveedores que impulsen esta área dentro de su cartera de servicios. El punto más delicado, más que el HTML en sí, serían las páginas web con interacción sofisticada en Javascript, y cómo garantizar un acceso universal a esas experiencias de usuario.

De todos modos, y una vez más debido a la IA y también en parte a las redes sociales, el tráfico orgánico web está empezando a ser algo marginal en general, y es posible que los usuarios con discapacidades empiecen a interactuar con la web y con la información digital en general a través de Agentes Inteligentes que se encargarán de hacer el trabajo sucio. Sin duda, son tiempos interesantes.